Sonando: Girlfriend ~ Avril Lavigne
Ánimo: :-)
¿Dónde quedó lo de estudiar ayer...? ¡Fue una tarde (y una noche) bestial!
Para empezar, estaba repasando lingüística, toda aplicada yo, y me llamó Rocío. Me dice, "¿te vienes a mi casa?" Le digo "Venga, vale". Y voy. Habíamos dicho que íbamos a repasar un poco, y entonces paseé los apuntes toda la tarde, adelanto xD Total, que charlando charlando, llama David. ¡Que a Vero la liberaron este fin de semana! (Aclaro, a Vero la conocí en Nochevieja, es una tía genial) Claro, eso había que celebrarlo. Total, que vinieron los dos a Oviedo, fuimos a Los Prados y comimos helado. Debo añadir que en Los Prados está la que probablemente sea la mejor heladería de la ciudad, porque te dan unas peazo tarrinas llenas a rebosar que... (babas mode on) Claro, no las dan, las venden, pero da igual. Por esos helados vale la pena pagar. David quería ir a ver Last days, pero como la ponían a las cuatro menos cuarto de la tarde y eran como las siete, no coló, así que nos quedó a deber. Ésa y 28 semanas después. Después decimos "¡Vamos a Parque Principado, que está el Media Markt y la Fnac, que te descuentan el IVA en música importada!" Y entonces no fuimos a Parque Principado, fumos a Gijón, a tomar algo en un bareto un poco demasiado reggaetonero, sobre todo después de haber ido en el coche escuchando lo último de Linkin Park.
Atención al viaje, posterior, hasta la casa de Vero, donde la susodicha tenía que estar a las diez. Escuchando Girlfriend a toda castaña, y Vero y yo cantando a gritos en el asiento trasero del coche. Luego pusimos a Skizoo, y a The Donnas, en el bar David me miró mal porque comenté que me gusta Ricky Martin (qué se le va a hacer, a mí es que me gusta todo menos el flamenco, el rap y el reggaeton...), y quedamos a las once con Luis Ángel, para llegar como a las once y media. Vamos, que Luis Ángel no nos mató porque no era culpa nuestra. Que sí lo era, pero obviemos el dato.
Entonces subimos a la Campa de Torres, con un paquete de Doritos, uno de Filipinos y una cerveza (para los cuatro, porque compró Rocío, presumiblemente para ella, y luego nos invitó a todos) y nos quedamos ahí mirando las lucecitas. Debo añadir que mirar lucecitas mola, pero bajar después con las rodillas tocando las narices, por no mencionar otra parte del cuerpo de la que carezco, por lo menos que yo sepa, ya no mola tanto. Menos mal que me ayudó Luis Ángel, porque si no bajo rodando, vamos...
Mencionemos el momentazo del "¡Vamos a jugar al pressing catch, Luis Ángel!" by David, para que luego Jairo, por teléfono, le recordara que no se debe pegar a las mujeres. En esos momentos es cuando uno se da cuenta de dos cosas, a saber: a) que reírse, además de ser muy sano, es divertidísimo, y b) que ser absurdo mola.
¡Que el consumismo os acompañe!
~Izzy
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